La sal de Mallorca, conocida especialmente por la codiciada Flor de Sal, es un tesoro gastronómico de la isla que aporta un sabor marino y una textura única a cualquier plato. Recolectada en las históricas salinas de Es Trenc, esta sal no sólo sazona sino que cuenta la historia de la tradición y el paisaje mallorquín. Su prestigio ha traspasado fronteras, llegando a mesas de todo el mundo y siendo ingrediente estrella de la alta cocina internacional.